APOYA A LA CIENCIA POR FAVOR:
NO VALE LA PENA SALVAR A LA HUMANIDAD, NO SE ENFRENTA A LA MUJER QUE
OSTENTA EL PODER SADICO EN SU ESTADO DE BIENESTAR: EL ASTRAL, donde
domina la mente de las personas porque fisica y legalmente no puede
hacerlo desde le mundo fisico.
La
mujer es el enemigo pero se la ha de cuidar en una cultura paternalista
como una princesa para que permita utilizar su utero y gestar crias a
las que someter.
Sin
el CHANTAGE EMOCIONAL de los hijos SEREMOS TODOS LIBRES de la
corrupcion femenina...Ya no se la permitira tener conductas infantiles y
deberan responder legalmente ante cualquiera que se la acuse de
AGRESORA de la humanidad.
Llegaron los úteros artificiales, su polémica también
agosto 14, 2014
De
todas las tecnologías transhumanistas que vienen para el futuro
cercano, se destaca una que a su vez fascina y desconcierta a las
personas. Esta se llama
ectogénesis: desarrollar un feto fuera del cuerpo humano, en un útero artificial.
Y
se destaca porque tiene la posibilidad de cambiar uno de los actos más
fundamentales que experiencia la mayoría de los seres humanos: la manera
en la que la gente tiene hijos. También cambia la manera de ver el
cuerpo femenino y el campo de los derechos reproductivos.
Obviamente este terreno se vuelve un campo minado social y político.
El
término ectogénesis fue acuñado en 1924 por el científico británico
J.B.S. Haldane. Este mismo científico predijo que para el 2074 solo el
30% de los nacimientos iban a ser humanos. Sin embargo, la ciencia
creció mucho más de lo que él se imaginaba, y su predicción puede que
haya sido un poco conservadora. Algunos futuristas como yo (teniendo en
cuenta que estoy casado con una ginecóloga - obstetra) pensamos que la
ectogénesis llegará aquí en 20 años, y se esparcirá alrededor del mundo
en 30 años.
No es un concepto totalmente especulativo; los
científicos están trabajando activamente en el desarrollo de esta
tecnología, principalmente por razones médicas. En un artículo para
Salud reproductiva y justicia social,
una publicación diaria sin ánimo de lucro que ofrece noticias y
análisis sobre temas de salud y justicia sexual y reproductiva, la
periodista Soraya Chemaly discutió con dos científicos líderes en el
campo de la ectogénesis acerca de sus proyectos:
"Hay dos
esfuerzos que son citados comunmente. Centrándose en encontrar la manera
de salvar a los bebés prematuros, el profesor japonés el Dr. Yoshinori
Kuwabara, de la Universidad de Juntendo, gestó con éxito embriones de
cabra en una máquina que mantiene el líquido amniótico en tanques.
Por
otro lado, en el proceso que se centra en ayudar a las mujeres
incapaces de concebir y gestar bebés, está la doctora Helen Hung – Ching
Liu, directora del laboratorio de endocrinología reproductiva en el
Centro de Medicina Reproductiva e Infertilidad de la Universidad de
Cornell. De manera casi secreta, en 2003, ella y su equipo tuvieron
éxito en el crecimiento casi completo de un embrión de ratón, mediante
la adición de tejido endometrial a un “andamio” extra-uterino construido
con bioingeniería".
Más recientemente también hizo crecer un
embrión humano durante diez días en un útero artificial. Sin embargo, su
trabajo fue limitado por una legislación que impone un tope de 14 días
para hacer este tipo de investigaciones y proyectos.
La
ectogénesis en sí misma es bastante complicada, aunque tenga un aspecto
sencillo. Básicamente, se muestra como un acuario lleno de líquido
amniótico, con un montón de tubos de alimentación y cables de monitoreo
conectados a un organismo vivo en desarrollo. Estos tubos se encargan de
traer los nutrientes, el oxígeno y todos los elementos necesarios para
crear un organismo y ayudarlo a sobrevivir; los cables monitorean
absolutamente todo lo que sucede dentro del tanque. Ciertamente se debe
sentir una sensación como la de Matrix allí dentro.
Si bien gran
parte de la tecnología para empezar a experimentar con el cultivo
artificial de un feto humano ya existe, de los ensayos en humanos
todavía están a una década de poder realizarse, en gran parte debido a
las implicaciones legales y a las éticas turbias de este controvertido
concepto.
Sin duda, la propagación de nuestra especie sin la
necesidad de un cuerpo humano suena increíblemente inalcanzable. E
incluso si es alcanzable, está la cuestión de si la gente se sentiría
cómoda haciendo esto. Yo diría que sí, y las razones son simples: además
de ser algo doloroso, laborioso, y de requerir mucho tiempo, dar a luz
todavía es peligroso para la salud de las madres.
Aparte de todo
esto, la llegada de la ectogénesis significaría que las mujeres ya no
tendrían que soportar la exclusiva responsabilidad de dar a luz, y no
tendrían que reflexionar sobre esas preguntas estresantes con las que a
menudo se enfrentan las madres mientras cargan un niño en su vientre por
nueve meses: ¿Hay plomo en el agua que bebo, que podría estar afectando
el desarrollo neurológico de mi hijo? ¿El virus de la gripa que me dio
en el trabajo puede dañar la formación del cuerpo de mi bebé? ¿El medio
vaso de vino que bebí la otra noche va a disminuir el coeficiente
intelectual de mi hijo?
Pero quizá una razón aún más importante,
tiene que ver con la salud de los propios bebés. El nacimiento natural
está lleno de peligros, y la ectogénesis podría, poco a poco, ofrecer
una alternativa segura. Teóricamente, cada latido del corazón, cada
patada, y el momento de la vida de un feto podría ser monitoreado
cuidadosamente, desde el cigoto hasta el momento en el que el bebé toma
su primera bocanada de aire. Cada nutriente que el feto reciba se
mediría, cada movimiento se filmaría, cada latido del corazón se
analizaría para ver si está siendo en el tiempo adecuado.
Al igual
que con todas las nuevas tecnologías, las costumbres biológicas y
sociales tradicionales podrían dar paso a nuevas prácticas que prometen
seguridad, eficiencia y practicidad. Sin embargo, así la ectogénesis
parezca pan comido, no lo es. Viene a su vez con múltiples
preocupaciones filosóficas y políticas.
“Desencadenaría a las mujeres de la casa, y ampliaría la edad en la que estas pueden tener hijos”.
La
cuestión filosófica más frecuente que trae la ectogénesis es cómo
cambiaría la forma en la que la sociedad ve a las mujeres. ¿La mística
de la feminidad se perdería por un proceso artificial que sustituye lo
que ha sido durante mucho tiempo un pilar del dominio femenino? Mi
respuesta es no; más bien, la ectogénesis podría desencadenar a la
mujeres del hogar, y ampliaría la edad en la que estas pueden tener
hijos.
Aun así, algunas feministas ven la ectogénesis con
escepticismo, afirmando que se va a entregar la sagrada capacidad de
parto de las mujeres a la ciencia. En un ensayo en el libro
Perspectivas feministas en ética médica,
Julien S. Murphy, presidenta del departamento de filosofía y profesora
de filosofía en la Universidad del Sur de Maine, escribió que la
ectogénesis ha provocado "un desacuerdo entre las feministas".
Las
políticas del tema son complicadas; después de todo, los derechos
reproductivos y la procreación son algunos de los temas más pesados y
conflictivos en Washington en estos momentos. Pareciera que la gente con
puntos de vista sociales conservadores, o con ciertas preocupaciones
religiosas, se unieran con fuerza contra la tecnología, lo cual amenaza
con interrumpir el vínculo simbiótico que ambos sexos tienen en la
sociedad tradicional.
Algunos también han mencionado que un útero
artificial deja crecer un feto sin la intimidad que le ofrece el cuerpo
de su madre. El profesor y periodista John Nassivera escribió en
América, The National Catholic Review , "puedo afirmar que esta privación es una cosa muy seria."
Mientras
tanto, el argumento pro-ectogénesis es que los úteros artificiales
podrían hacer la vida más fácil y más segura para las madres y los
fetos, sin mencionar que permitiría a las mujeres con úteros dañados o
médicamente disfuncionales tener hijos. De igual forma, algunos
bioéticos han sugerido que la ectogénesis podría liberar tanto a parejas
homosexuales como a hombres solteros de tener que utilizar vientres de
alquiler para concebir a sus hijos.
Sin importar lo que pase en el
futuro, la ectogénesis está destinada a convertirse en uno de los
temas más candentes del futuro transhumanista, volviéndose una de las
puertas de entrada para cómo nuestra especie concebida tecnológicamente
se ve a sí misma, y también una nueva forma de cómo nuestros hijos van a
entrar a la esfera de la vida.